28 sept. 2015

Pandemonia


"El rol de artista ofrece una posición única, una que puede iluminar y afectar a la sociedad". Esta es la visión del artista londinense anónimo que, mediante la creación de la falsa celebridad de Pandemonia, ofrece una reflexión crítica hacia una sociedad obsesionada con el brillo de la fama.
Pandemonia se pasea por todo tipo de eventos, captando la atención de aquellos que asisten desde pasarelas o presentaciones de productos hasta exposiciones de arte. Claro está que difícil es no fijarse en ese más de metro noventa enfundado en látex coronado con un voluminoso pelo plástico platino.

Creada en 2007, Pandemonia también es una manifestación de la feminidad vista desde la mass media, desde el marketing más puro: "Quise crear a una mujer porque en la vida pública las mujeres atraen más la atención, aparte de que la forma femenina es más agradable a la vista. Si eres un artista visual, es mejor que tu trabajo sea algo que la gente disfrute mirando".







Es un reflejo caricaturesco de la vida metropolitana del siglo 21, se considera un anuncio, una imagen para ser consumida: "Como un logo, siempre apuesto por líneas limpias y colores fuertes. Pandemonia está diseñada para ser vista y reproducida". Así, se deja a merced de los medios de comunicación; los considera perfectos aliados para lograr su cometido. Es una manera de tener más impacto en la cultura y de exhibir sus ideas; arriesgándose a transmitir el arte de esta estatua viviente fuera de las cuatro paredes de una galería y aprovechando las posibilidades de la calle y, especialmente, de las redes sociales. 

Todos los trajes son hechos cuidadosamente por el artista, que diseña la ropa acorde a las tendencias primavera/verano y otoño/invierno. "Copio lo que está alrededor mío, me inspiro en el mundo comercial en el que vivimos". El látex lo ha elegido para ilustrar lo más gráficamente posible "lo plástico del mundo de la moda".






Entre sus aspiraciones de futuro están las de llegar a vender productos y obras de arte de Pandemonia, convertirse en "una escultura flotante sobre Oxford Street como templo al comercialismo", o ganar algún día el Turner, evento anual organizado por la prestigiosa galería Tatede de Londres que premia a los artistas más sobresalientes.

Sin embargo, entre estos deseos no está el de desenmascarar su identidad: "Mi aspecto real no importa realmente. Podría ser cualquiera. Lo importante es el concepto".






Bernardita Prudant

24 may. 2015

Entrevista a Iván Campaña, diseñador



Perfeccionista, trabajador y firme en una visión sensual de la mujer. Así es Iván Campaña, diseñador de moda que lleva alrededor de siete años en el mundo de la moda, y tres a la cabeza de su propia firma. Puede que su nombre siga siendo un tanto desconocido a oídos de algunos, pero paso a paso se va haciendo un hueco en el panorama de moda español, ya que ha tenido la oportunidad - en repetidas ocasiones, y parece que va a seguir siendo así- de vestir caras famosas en la alfombra roja. Hiba Abouk, Monica Estarreado o Adriana Ugarte se han mostrado entusiastas de su trabajo, la última incluso ha llevado en varias ocasiones los diseños del modisto.

Entre telas, espejos y docenas de vestidos de todos colores tiene su despacho ubicado en el centro de Sevilla, “era un antiguo estudio de arquitectos, resultó ser exactamente lo que andaba buscando”. Un lugar amplio donde cada rincón desprende creatividad y cada elemento crea un universo aparte de elegancia y sofisticación. En el recibidor se exhiben con gracia sus colecciones, donde satén, encaje, gasa, lentejuelas, y más, se intercalan en un desfile colorido que puede variar desde el azul marino más profundo hasta el blanco más puro. Delante de estos, un vestido de novia cuya cola se derrama cual vino blanco sobre el suelo impecable de madera flotante. 


Adentrándose en la estancia hay un pequeño pasillo; a la derecha escondido detrás de un ancho espejo, aparece el espacio dedicado a las gestiones: un par de ordenadores, calculadoras, un teléfono y carpeta y documentos esparcido  entre post-it de todos colores. Después, a la izquierda, una mesa de cristal situada enfrente de un largo perchero donde cuelgan todos los vestidos de novia.



 Iván se muestra desde un principio agradable. Se ríe y bromea entre preguntas, dando paso a un ambiente distentido e informal, como si se tratase de un amigo de hace mucho tiempo. El diseñador onubense cuenta que la moda ha sido para él una constante desde un principio. Supo que se quería dedicar a ello “desde siempre, porque realmente la moda siempre ha estado presente en mi vida. Mi madre era modista, por lo cual siempre he estado entre telas. No es una cuestión de que se haya implantado, sino que siempre ha estado ahí esa obsesión patente e innegable en mí por la moda”.

Cumpliendo esa inquietud artística cursó la Diplomatura de Diseño de Moda en la Escuela de Arte Superior de Valencia desde 2002 a 2006, años en los que formaría parte del equipo de diseño del creador Francis Montesinos; y de su mano acudiría a varias Cibeles Fashion Week. En el 2004 también trabajaría un año para Angel Schlesser, en su propuesta primavera- verano de Cibeles 2005. La experiencia con estos profesionales es algo que le ha ayudado a la hora de definir un estilo “ambos diseñadores son polos opuestos, uno es totalmente minimal y el otro es el barroquismo más puro; por lo cual diría que he aprendido a no ser tan extremista, sino encontrar un punto medio”. 




Años más tarde de eso, ya en 2011, decidió empezar su propia firma. Toma en cuenta una características muy importantes a la hora de diseñar: la situación complicada tanto económica como personal de la gente con la que se encuentran.“No podemos extender mucho nuestra creatividad a lo que podamos imaginar, sino que es necesario plantar los pies en el suelo, saber cuál es la realidad, y ofrecer nuestro servicio de manera alcanzable para las clientas, ya que aparte de que las colecciones sean bonitas, naturalmente es importante vender”, continúa.
La firma cuenta en Sevilla con cuatro personas: Iván como diseñador, dos personas más en taller, y por último una administradora. Afirma que es un equipo del que se siente orgulloso. Fuera, una empresa se ocupa del marketing y la publicidad, y otra que les lleva toda la parte de producción.

Hasta hace poco, la firma sólo había vendido sus productos a través de tiendas, por lo que el año pasado abrió una Pop Up Store en la capital. Se trata de un espacio para alquilar donde el diseñador exhibe su ropa durante un tiempo como estrategia para tantear el terreno. "Nunca habíamos vendido nuestro producto nosotros mismos. Entonces nos plantamos en Madrid en la calle Almirante a ver cómo funcionaba, y la verdad es que estuvimos muy bien, así que tenemos intención de retomarlo”.

En cuanto a sus creaciones, conocidos son sus vestidos de novia, en los que priman los encajes y la pedrería, y suele decantarse por el corte palabra de honor. Siempre con formas que ciñan el cuerpo de la mujer y acentúen sus curvas en un vaivén entre lo clásico y atrevido.
Su colección “First Avenue”, que describe como “lujosa”, se caracteriza por los colores pasteles que contrastan con el negro en diferentes tejidos y materiales. La variedad toma las riendas con abrigos, capas, espaldas descubiertas; y plumas, muchas plumas. Una preciosa evocación al glamour más puro. En “La Rue Imperiale” cambia el juego y se decanta por los colores llamativos y las formas limpias y lisas. Algún tul por aquí y un estampado por allí, pero aparte de eso reina la pureza de los diseños.
Por último, en “Ella” da un paso más allá. Esta colección es una oda a los años dorados de la moda; cogiendo fotografías de los años 40, 50 y 60, como fuentes de inspiración para transmitirlas a su estilo. “No hemos querido hacer imitaciones, pero sí plasmar la sensibilidad de la moda de aquel entonces”. Iván es un entusiasta de los cambios, y en esta ocasión ha apostado por el juego de la desnudez, utilizando transparencias. “Hemos arriesgado muchísimo con ese juego, el cual me gustaría investigar más, claramente sin llegar a rozar la vulgaridad."
Se ha producido una evolución en la que “estamos rozando mucho más lo que son las fiestas, enfocado no tanto en el lujo, sino más al concepto de lo que es boda, como las madrinas."

Algunos diseños de su colección "First Avenue"

Algunos diseños de su colección "La Rue Imperiale"

Algunos diseños de su colección "Ella"

Cuenta que la firma ha nacido en un momento duro para el panorama de la moda, que lleva años así y no intuye cómo seguirá. “Nacimos sin pretensión alguna más que trabajar, por suerte, hemos ido avanzando y estamos muy contentos”. Ansía poder probar los tiempos de gloria. "Cuando de la moda se tenía otra perspectiva, porque era más accesible, y el cliente podía permitirse muchas más cosas. Yo no he descubierto eso, pero quiero vivirlo”. Insiste en que España debería aportar e invertir más en este sector.

De todas maneras, a pesar de las dificultades no ha dejado de crecer. Sin embargo, en el mundo de la moda "hay que saber desenvolverse; de cien críticas buenas sólo puedes creerte dos”. La clave está en “siempre trabajar, ser el mayor crítico de uno mismo y saber que el trabajo que uno lleva a cabo está perfecto. También aprender de mis errores, porque es la única manera de evolucionar”.




Bernardita Prudant

4 may. 2015

abandono

A veces pasea buscándose a sí mismo, y sólo encuentra un libro y una escopeta para ir a cazar.
Se pregunta si es pura causalidad que estas dos opciones se le presenten tan claras.
Sabe que no.
Está triste. Pero no triste de una forma cualquiera que se pasa con diez cervezas y, para rematar, un chupito de whisky. Está triste porque su mujer se había ido. Su perro también. Y ahora su canario.
¿Por qué? ¿No era merecedor del cariño de nadie?
Estaba harto. Se puso a dar vueltas por la habitación cual fiera enjaulada, y cogió un cigarrillo.
Dos. Cuatro. Quince. El paquete entero, para qué menos.
Este va por ti, Carolina. Y este por ti, Sparky. Y este otro por ti, estúpido pájaro sin nombre.
Gritó. Se sentó en el sofá. Se desplomó como un saco de patatas, más bien. Ya saben como atrae el alcohol a los demonios, y Gerardo tenía muchos de ellos.
No puedo más, pensó. Miró el libro. Y la escopeta.

Decidió coger el primero. Se lo había regalado su hermana Cintia.
"Como superar el abandono de tu esposa, tu perro y tu canario. Volumen II."

Salió al porche y lo abrió despacio.
Capítulo 1: "Deja de hacer el gilipollas."





Bernardita Prudant

12 abr. 2015

analógicas

















Verano 2014. Perdida entre las playas de Ibiza con mi familia, disfrutando de los días cálidos y sus tardes perezosas de libros y siestas. De una cala a otra, así ibamos, todas las mañanas temprano nos levantábamos y echábamos la mañana en una distinta. El agua siempre era cristalina, y los peces, sin timidez alguna, nadaban tan cerca que fácilmente se podían tocar con los dedos. Por la tarde paseábamos por el pueblo y acogíamos gustosos la puesta de sol, mientras con mi madre comentábamos la vestimenta de las guiris borrachas que parecían sacadas de un episodio de Jersey Shore. Para gustos colores, y allí este dicho se cumplía a la perfección. Por una parte estaba el desmadre que es imposible no presenciar pero que bueno, al final termina siendo cómico y todo (mientras nadie vomite cerca tuyo, claro). Por otra parte, la calma y belleza de sus paisajes tan puros.
Después en la bonita ciudad de Córdoba me esperaba un niño más bonito todavía, para pasar unos días juntos después de un tiempo sin vernos. Y qué días más buenos.

Fueron unas vacaciones muy simples, sí. Todo se trataba de momentos.
La gracia estaba en el momento.



Bernardita Prudant

31 mar. 2015

bye winter!





Algunas de las cositas que usé este invierno. Cómo no: mucho blanco, mucho negro, y toques de color sutiles como el abrigo azul bebé.
Adiós frío, ¡hola primavera!

30 mar. 2015

Bélgica














Esperamos con ansias el 20 de marzo hasta que finalmente llegó.
Me suele pasar que en vez de emocionarme antes de viajar, me pongo de mal humor, y las ganas se me quitan sin razón. Como es obvio, ya en el destino las tonterías se me pasan y aprovecho que cada detalle se me quede grabado para siempre.
Lo interesante de Bélgica es ese encanto de cuento infantil, que aparte de ser bello, es tan frío que llega a ser un tanto impersonal (como la mayoría de los países allí arriba). Las construcciones de cientos de años llaman la atención por sus ladrillos característicos; las casas se alargan hacia arriba graciosamente; y no hay calle que no huela a gofre con chocolate. Bendito olor. Deberían crear un ambientador que huela a eso. Pero ya.
Oh, bueno, y la cerveza. Hay que tener cuidado con la cerveza belga. Al cuarto sorbo que le di a una Jupiler se me empezaron a entrecerrar los ojitos y apareció la risa floja acompañada con un fondo de clásicos tipo "Antes muerta que sencilla".
Sólo me queda recordar con una gran sonrisa este viaje, rememorar momentos con mis cuatro compañeras de crimen, y esperar que dentro de un tiempo más nos embarquemos en una tercera aventura todas juntas de nuevo.

17 mar. 2015

Córdoba
















Este fue un fin de semana de esos en los que haces de todo un poquito. De esos en los que no falta el turisteo ni el paseito al sol, y menos la cerveza reponedora después de todo aquello. Nos sentimos ricos y compramos Marlboro a medias. Nos imaginamos como sería si nuestra casa de verano fuera el Alcázar (los reyes vivían como reyes, ¿eh?). Una mañana aprovechamos de desayunar fuera y buscar las palabras de una triste sopa de letras que venía detrás del menú: menospreciar, infravalorar, atropellar...en fin, comprendimos que el autor tendría sus problemas.

Ay. Es tan corto el finde y tan larga la semana.