4 may. 2015

abandono

A veces pasea buscándose a sí mismo, y sólo encuentra un libro y una escopeta para ir a cazar.
Se pregunta si es pura causalidad que estas dos opciones se le presenten tan claras.
Sabe que no.
Está triste. Pero no triste de una forma cualquiera que se pasa con diez cervezas y, para rematar, un chupito de whisky. Está triste porque su mujer se había ido. Su perro también. Y ahora su canario.
¿Por qué? ¿No era merecedor del cariño de nadie?
Estaba harto. Se puso a dar vueltas por la habitación cual fiera enjaulada, y cogió un cigarrillo.
Dos. Cuatro. Quince. El paquete entero, para qué menos.
Este va por ti, Carolina. Y este por ti, Sparky. Y este otro por ti, estúpido pájaro sin nombre.
Gritó. Se sentó en el sofá. Se desplomó como un saco de patatas, más bien. Ya saben como atrae el alcohol a los demonios, y Gerardo tenía muchos de ellos.
No puedo más, pensó. Miró el libro. Y la escopeta.

Decidió coger el primero. Se lo había regalado su hermana Cintia.
"Como superar el abandono de tu esposa, tu perro y tu canario. Volumen II."

Salió al porche y lo abrió despacio.
Capítulo 1: "Deja de hacer el gilipollas."





Bernardita Prudant

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