24 may. 2015

Entrevista a Iván Campaña, diseñador



Perfeccionista, trabajador y firme en una visión sensual de la mujer. Así es Iván Campaña, diseñador de moda que lleva alrededor de siete años en el mundo de la moda, y tres a la cabeza de su propia firma. Puede que su nombre siga siendo un tanto desconocido a oídos de algunos, pero paso a paso se va haciendo un hueco en el panorama de moda español, ya que ha tenido la oportunidad - en repetidas ocasiones, y parece que va a seguir siendo así- de vestir caras famosas en la alfombra roja. Hiba Abouk, Monica Estarreado o Adriana Ugarte se han mostrado entusiastas de su trabajo, la última incluso ha llevado en varias ocasiones los diseños del modisto.

Entre telas, espejos y docenas de vestidos de todos colores tiene su despacho ubicado en el centro de Sevilla, “era un antiguo estudio de arquitectos, resultó ser exactamente lo que andaba buscando”. Un lugar amplio donde cada rincón desprende creatividad y cada elemento crea un universo aparte de elegancia y sofisticación. En el recibidor se exhiben con gracia sus colecciones, donde satén, encaje, gasa, lentejuelas, y más, se intercalan en un desfile colorido que puede variar desde el azul marino más profundo hasta el blanco más puro. Delante de estos, un vestido de novia cuya cola se derrama cual vino blanco sobre el suelo impecable de madera flotante. 


Adentrándose en la estancia hay un pequeño pasillo; a la derecha escondido detrás de un ancho espejo, aparece el espacio dedicado a las gestiones: un par de ordenadores, calculadoras, un teléfono y carpeta y documentos esparcido  entre post-it de todos colores. Después, a la izquierda, una mesa de cristal situada enfrente de un largo perchero donde cuelgan todos los vestidos de novia.



 Iván se muestra desde un principio agradable. Se ríe y bromea entre preguntas, dando paso a un ambiente distentido e informal, como si se tratase de un amigo de hace mucho tiempo. El diseñador onubense cuenta que la moda ha sido para él una constante desde un principio. Supo que se quería dedicar a ello “desde siempre, porque realmente la moda siempre ha estado presente en mi vida. Mi madre era modista, por lo cual siempre he estado entre telas. No es una cuestión de que se haya implantado, sino que siempre ha estado ahí esa obsesión patente e innegable en mí por la moda”.

Cumpliendo esa inquietud artística cursó la Diplomatura de Diseño de Moda en la Escuela de Arte Superior de Valencia desde 2002 a 2006, años en los que formaría parte del equipo de diseño del creador Francis Montesinos; y de su mano acudiría a varias Cibeles Fashion Week. En el 2004 también trabajaría un año para Angel Schlesser, en su propuesta primavera- verano de Cibeles 2005. La experiencia con estos profesionales es algo que le ha ayudado a la hora de definir un estilo “ambos diseñadores son polos opuestos, uno es totalmente minimal y el otro es el barroquismo más puro; por lo cual diría que he aprendido a no ser tan extremista, sino encontrar un punto medio”. 




Años más tarde de eso, ya en 2011, decidió empezar su propia firma. Toma en cuenta una características muy importantes a la hora de diseñar: la situación complicada tanto económica como personal de la gente con la que se encuentran.“No podemos extender mucho nuestra creatividad a lo que podamos imaginar, sino que es necesario plantar los pies en el suelo, saber cuál es la realidad, y ofrecer nuestro servicio de manera alcanzable para las clientas, ya que aparte de que las colecciones sean bonitas, naturalmente es importante vender”, continúa.
La firma cuenta en Sevilla con cuatro personas: Iván como diseñador, dos personas más en taller, y por último una administradora. Afirma que es un equipo del que se siente orgulloso. Fuera, una empresa se ocupa del marketing y la publicidad, y otra que les lleva toda la parte de producción.

Hasta hace poco, la firma sólo había vendido sus productos a través de tiendas, por lo que el año pasado abrió una Pop Up Store en la capital. Se trata de un espacio para alquilar donde el diseñador exhibe su ropa durante un tiempo como estrategia para tantear el terreno. "Nunca habíamos vendido nuestro producto nosotros mismos. Entonces nos plantamos en Madrid en la calle Almirante a ver cómo funcionaba, y la verdad es que estuvimos muy bien, así que tenemos intención de retomarlo”.

En cuanto a sus creaciones, conocidos son sus vestidos de novia, en los que priman los encajes y la pedrería, y suele decantarse por el corte palabra de honor. Siempre con formas que ciñan el cuerpo de la mujer y acentúen sus curvas en un vaivén entre lo clásico y atrevido.
Su colección “First Avenue”, que describe como “lujosa”, se caracteriza por los colores pasteles que contrastan con el negro en diferentes tejidos y materiales. La variedad toma las riendas con abrigos, capas, espaldas descubiertas; y plumas, muchas plumas. Una preciosa evocación al glamour más puro. En “La Rue Imperiale” cambia el juego y se decanta por los colores llamativos y las formas limpias y lisas. Algún tul por aquí y un estampado por allí, pero aparte de eso reina la pureza de los diseños.
Por último, en “Ella” da un paso más allá. Esta colección es una oda a los años dorados de la moda; cogiendo fotografías de los años 40, 50 y 60, como fuentes de inspiración para transmitirlas a su estilo. “No hemos querido hacer imitaciones, pero sí plasmar la sensibilidad de la moda de aquel entonces”. Iván es un entusiasta de los cambios, y en esta ocasión ha apostado por el juego de la desnudez, utilizando transparencias. “Hemos arriesgado muchísimo con ese juego, el cual me gustaría investigar más, claramente sin llegar a rozar la vulgaridad."
Se ha producido una evolución en la que “estamos rozando mucho más lo que son las fiestas, enfocado no tanto en el lujo, sino más al concepto de lo que es boda, como las madrinas."

Algunos diseños de su colección "First Avenue"

Algunos diseños de su colección "La Rue Imperiale"

Algunos diseños de su colección "Ella"

Cuenta que la firma ha nacido en un momento duro para el panorama de la moda, que lleva años así y no intuye cómo seguirá. “Nacimos sin pretensión alguna más que trabajar, por suerte, hemos ido avanzando y estamos muy contentos”. Ansía poder probar los tiempos de gloria. "Cuando de la moda se tenía otra perspectiva, porque era más accesible, y el cliente podía permitirse muchas más cosas. Yo no he descubierto eso, pero quiero vivirlo”. Insiste en que España debería aportar e invertir más en este sector.

De todas maneras, a pesar de las dificultades no ha dejado de crecer. Sin embargo, en el mundo de la moda "hay que saber desenvolverse; de cien críticas buenas sólo puedes creerte dos”. La clave está en “siempre trabajar, ser el mayor crítico de uno mismo y saber que el trabajo que uno lleva a cabo está perfecto. También aprender de mis errores, porque es la única manera de evolucionar”.




Bernardita Prudant

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